viernes, 05 julio 2013 | Capitán Bermúdez

A 25 años de la tragedia que conmovió a Capitán Bermúdez, las vías siguen en el mismo lugar

Informe especial de 11Noticias. Testimonios, documentos y todo sobre el viejo reclamo en torno a las vías del Belgrano Cargas.
A 25 años de la tragedia que conmovió a Capitán Bermúdez, las vías siguen en el mismo lugar

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Se cumplen 25 años del día en que una formación ferroviaria atropelló, en pleno centro de la ciudad, a un colectivo que transportaba alumnas del Colegio Nuestra Señora de los Milagros. La muerte de cinco nenas hizo que el pueblo se levantara para impedir que vuelva a circular el ferrocarril por el medio de Bermúdez. Hoy, las vías están allí y el tren sigue pasando.

A excepción de las dos barreras que se colocaron en los días posteriores a la tragedia que sacudió a Capitán Bermúdez y tuvo eco en todos los medios nacionales, a 25 años de ese accidente el panorama en la localidad de Capitán Bermúdez sigue siendo el mismo. Continúan existiendo cruces de vías sin barreras, el ramal del Belgrano Cargas sigue en el mismo lugar aunque con menor tránsito de trenes y la Ruta Nacional 11 tiene las mismas dimensiones que en esa época, pero con un parque automotor mucho más amplio.

El mediodía del martes 5 de julio de 1988 quedará grabado en la memoria de los ciudadanos de Capitán Bermúdez por mucho tiempo. El transporte escolar de la empresa Esquiú, conducido por Rubén Germán Tuero de 37 años, que transportaba cerca de 40 alumnas de Granadero Baigorria al Colegio Nuestra de los Milagros, fue embestido por un tren de la línea General Belgrano con 33 vagones de carga en la intersección de Celedonio Escalada y Av. San Lorenzo.


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La tragedia se produjo en el centro de la ciudad, en un paso a nivel que, como muchos otros, no tenía barrera. Eran las 12:50 cuando se sintió un estallido que alborotó rápidamente a la ciudad. Cientos de vecinos, ambulancias y móviles policiales se acercaron de manera inmediata hasta el lugar para colaborar con el rescate de las nenas.

Tres chicas perdieron la vida en el acto, y alrededor de treinta fueron al Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria y al Clemente Álvarez de Rosario (dos fallecieron a los pocos días). La policía decidió incluso detener la marcha de algunos colectivos del transporte urbano, hacer descender a los pasajeros y utilizarlos para llevar a los niñas heridas ante la falta de ambulancias.

En la edición del día posterior al siniestro, el diario La Capital describe parte de lo sucedido de la siguiente manera: “Mientras el patético sonido de las sirenas policiales y de las ambulancias poblaba el ambiente, se sucedían escenas desgarradoras de parte de los padres de las pequeñas, de vecinos que acudían al lugar a prestar ayuda, y del personal de la escuela”. Todos los medios nacionales se hicieron eco de la tragedia.

En algo más de una hora todas las menores que sufrieron heridas habían sido trasladas a centros asistenciales, pero aun faltaba lo peor: la desesperación de los padres que no encontraban a sus hijas. Recién en el comienzo del miércoles 6 de julio todas las chicas habían sido ubicadas y se conoció la identidad de las tres menores fallecidas en el acto: Eugenia Sequeira, Carolina Castellá (ambas de 7 años) y Mirna Rivero (de 10). El viernes 8 por la tarde se conoció el fallecimiento de Carolina Sapera y el sábado por la mañana falleció la última de las cinco víctimas fatales del accidente, Florencia Martín.

El pueblo se levantó

A las seis de la tarde el pueblo se movilizó frente a la Municipalidad para exigir respuestas. El intendente Ángel Pillado se mezcló entre los vecinos y se realizó una asamblea en el centro de la ciudad. Diputados Provinciales, Senadores, intendentes de localidades vecinas, concejales, policías, todos estuvieron presentes allí para acompañar a la comunidad en ese difícil momento. En la madrugada del miércoles una comitiva de personas de la ciudad, encabezada por Pillado, se encontraba viajando hacia Capital Federal, a la sede de Ferrocarriles Argentinos, para exigir el tan anhelado traslado de las vías. Se firmó un acta donde se tomaba el compromiso de moverlas, pero nunca se cumplió.

Los vecinos se organizaron en una Comisión, que funcionó durante días para mantener vivo el reclamo. “La colocación de barreras en ese paso a nivel era un pedido de hace muchos años, que nunca se satisfizo”, comentó Enzo Di Crosta, uno de los que formó parte de la comisión de aquel momento.

Durante varios días un monolito que contenía las imágenes de las víctimas permaneció en el lugar donde ocurrió el accidente e interrumpió el paso del tren. Ese pequeño monumento tenía una gran carga emotiva y finalmente tuvieron que moverlo del lugar por la presión que ejercía el ferrocarril. Las personas que realizaron la difícil tarea de sacar del lugar ese monolito lo hicieron encapuchados, para no ser reconocidos por los vecinos.

“Es evidente que una situación así no puede seguir. En asambleas populares se lo obligó al intendente (Ángel Pillado) a comenzar a levantar las vías, incluso el mismo Jefe Comunal con una palita intentó comenzar a sacar rieles”, acota Di Crosta, y agrega: “la colocación de las barreras ayudó a desinflar la lucha del pueblo”.

Para Di Crosta el tren volvió a pasar por el mismo lugar porque “le faltó continuidad en la lucha al pueblo. Es evidente que eso está vinculado con el nivel político e ideológico de la gente, porque no es lo mismo trasladar las vías que colocar dos barreras”.

A pesar de la resistencia de los vecinos durante varios días, a la larga, como siempre, el poderoso se impuso sobre el débil y semanas después el transporte de carga circulaba nuevamente en Capitán Bermúdez. La única respuesta concreta fue la de colocar dos barreras en el lugar, que costaron las cinco vidas de las pequeñas.

Todo sigue igual

Al ingresar a la ciudad de capitán Bermúdez, desde la localidad de Granadero Baigorria, se observa como la doble traza de la Ruta Nacional Nº 11 se estrecha pronunciadamente, y a su lado, hasta la ciudad de San Lorenzo, se encuentran las vías del Belgrano Cargas, ocupando el centro geográfico y comercial de Capitán Bermúdez y Fray Luis Beltrán.

Al cumplirse 25 años de esta tragedia, aunque hubo una incontable cantidad de accidentes provocados por el tren en la localidad, el viejo reclamo del traslado del ramal F1 del ferrocarril Belgrano Cargas continúa tal como el primer día. Además de evitar este tipo de siniestros, el movimiento de las vías del Ferrocarril Belgrano Cargas también permitiría ensanchar la ruta Nº 11 tanto en Capitán Bermúdez como en Fray Luis Beltrán para descongestionar el tránsito en la mencionada arteria, donde también ocurren accidentes de tránsito casi a diario.

Hubo proyectos antes y después del lamentable hecho, pero nunca se concretaron. En el 2011, la presidenta de la Nación Cristina Fernández le respondió una carta al diputado provincial Víctor Hugo Dadomo, vecino de Capitán Bermúdez, que también tiene un proyecto aprobado en la legislatura provincial y, a través del diputado nacional Jorge Álvarez, en la Nación, para sacar las vías del centro de la ciudad.

Antonio Papa es actualmente asesor del diputado Dadomo, fue concejal de la ciudad entre 1995 y 1997 y también trabajó para el bloque de diputados del Partido Demócrata Progresista en la legislatura de la nación durante varios años y siempre continuó, desde distintos ámbitos, con el reclamo para mover las vías de la ciudad y poder ampliar la principal arteria de Capitán Bermúdez. También fue testigo de la tragedia. “Las vías ya no tienen un cometido comercial que sea ponderable para el ferrocarril Belgrano porque el fluido del comercio del Belgrano es del norte hasta los Puertos de la zona”, explica Papa y asegura que es una obra fundamental para todo el Cordón Industrial poder trasladar el ramal y ampliar la ruta por donde hoy circulan más de 20.000 vehículos todos los días, siendo uno de los accesos más transitados a la ciudad de Rosario.

“La ruta debe ser ampliada por motivos obvios, porque cuando la Autopista (Rosario-Santa Fe) se inhabilita viene todo el mundo por esta zona”, sostuvo el ingeniero y destacó: “Rosario es un claro ejemplo, porque a medida que fue creciendo la ciudad los ramales se fueron corriendo para tener una relación armónica con el crecimiento de la ciudad. Pensar que antes por Rondeau circulaba el tren, o por Pellegrini lo mismo. Rosario tiene 42 estaciones que han sido desafectados de uso ferroviarios y ha levantado 165 kilómetros de vías dentro del ejido urbano. Estamos pendientes de que alguna vez el estado provincial y nacional, junto con el municipal, se pongan de acuerdo para elaborar el proyecto. Nosotros mismos hemos aportados un par de ideas, no es que vamos con las manos vacías”.

Una de las posibilidades es mover el ramal hacia la zona oeste de la ciudad, donde se encuentran las vías del Mitre, a tan sólo 600 metros de las del Belgrano. Aunque existen proyectos, previstos dentro del plan circunvalar del área metropolitana de Rosario, para sacar las vías, al menos aquellas que se utilizan para el transporte de cargas, del ejido urbano. Si se traslada el ramal Belgrano al lado del Mitre, se seguirá postergando a Barrio Copello y a los nuevos barrios que aparecerán en ese sector de la ciudad, ya que es prácticamente el único lugar donde hay posibilidades de expansión dentro de Bermúdez.

Para Papa este reclamo “es una desidia de todos los gobiernos, incluyendo este, en valorar la vida humana” y remarcó que “el tren no puede postergar los intereses de tanta gente que vive en esta zona. En principio porque no estamos en una situación de pobreza de la nación, porque si el gobierno nacional dice que estamos bien, es el momento para hacer las obras, específicamente cuando el ejecutivo tiene apuntalada su economía justamente con los que traslada el ferrocarril que son los productos granarios. Si de ahí saca una linda partida de dinero que lo utiliza para distintos motivos, porque en esos motivos no incluir también el reordenamiento ferroviario”.

En este 2013 siguen existiendo paso a niveles sin barreras, incluso hay automovilistas que generaron sus propios pasos en lugares no permitidos. El ciudadano bermudense se acostumbró a esperar que pase el tren cada vez que tiene que llevar a sus hijos a la escuela, tiene que ir a trabajar o simplemente a realizar un mandado. No es solamente un problema de los automovilistas, los peatones también están atentos a la bocina del tren, y más de una vez la señora debe alzar a los chicos para pasarlo entre los vagones porque la formación se detuvo en medio de la ciudad, justo en el horario del ingreso a la escuela, corriendo el riesgo de que el tren retorne su marcha cuando la gente está cruzando.

No se trata de intentar denostar al ferrocarril, se intenta que miles de personas puedan tener una mejor calidad de vida, sin el sufrimiento diario que implican los embotellamientos que se generan en la ruta 11 por sus dimensiones, sin convivir con la contaminación que genera un transporte de carga pasando diariamente por el medio de una ciudad. El ferrocarril es necesario para el desarrollo de la región y del país, pero se debe realizar un reordenamiento ferroviario en el Gran Rosario de manera urgente.

Trasladar el ramal F1 del Belgrano Cargas y poder ampliar la traza de la ruta 11 desde Capitán Bermúdez a San Lorenzo dotaría a las localidades involucradas de una gran vía de comunicación que integraría más a la región y significaría un cambio significativo en la calidad de vida de unos 170.000 santafesinos. Claro está que la decisión es del gobierno nacional.

Nicolás Buscemi

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