Se despejaron las dudas sobre el modus operandi del gobierno, que utiliza la estructura del Estado para darle veracidad a las mentiras de su ideología anarcocapitalista, donde prima la destrucción de las garantías del ciudadano de a pie para favorecer al poderoso y adinerado.
No es una batalla cultural, no van contra la casta política. Es un relato construido desde el poder presidencial, que esconde negocios en cada DNU y en cada desregulación del Estado. Así, sin importar las consecuencias ni quién las pague, han destruido miles de puestos de trabajo, destruyendo a paso firme la industria nacional, derrumbando el consumo, desmantelando toda actividad productiva y a las instituciones que sostienen los derechos laborales en el país, arraigados el los conceptos de solidaridad y justicia social.
La otra estafa de Milei.
Sin Twitter de por medio y con el silencio cómplice de los medios de comunicación, el presidente puso fin o pretende poner fin al sistema solidario de las obras sociales sindicales, con el claro objetivo de exterminar a las únicas organizaciones que garantizan solidariamente la salud y los derechos de los trabajadores.
Es otra estafa de Javier Milei contra los sistemas de salud, que se nutre de los trabajadores que realizan sus aportes y los empleadores que hacen lo propio. A través de la Resolución 01/25 de la Superintendencia de Salud de la Nación, el gobierno está entregando las Obras Sociales Sindicales al mercado financiero, a pesar de que históricamente han ocupado el lugar que el Estado dejó vacío en materia de salud y calidad de vida.
Han iniciado el traspaso de los recursos solidarios de los trabajadores a las prepagas con una disposición viciada de ilegalidad, pero sin repercusión mediática. Con la Resolución de Milei, las empresas de medicina privada manejarán, "aun sin haberlo solicitado y con grandes dudas sobre esta imposicion del gobierno", un altisimo porcentaje de la salud de los trabajadores y podrán aumentar las cuotas mensuales sin previa autorización de la Superintendencia de Servicios de Salud ni del Ministerio de Salud de la Nación.
Se pierde por completo la responsabilidad social y solidaria que los sindicatos mantienen con cada afiliado, garantizando prestaciones de forma permanente e ininterrumpida, la cobertura a jubilados de la actividad y la asistencia a quienes, por falta de empleo, no realizan aportes todos los meses de manera consecutiva.
Las obras sociales sindicales siempre priorizan la salud de los trabajadores y sus familias por encima de las exigencias de la ley, porque no buscan lucrar ni actuar como un valor de mercado, a diferencia de de las empresas prepagas que si tienen su mirada comercial y lucrativa.
Pero el avasallamiento de un ESTAFADOR no podrá destruir los principios básicos de una Nacion que tiene en sus genes, aun muchas veces anestesiados, la solidaridad, la soberanía y la justicia social como bases fundamentales de su tejido social.