El objetivo es eliminar de manera progresiva el uso de materiales descartables de plástico.


El Senador por el Departamento San Lorenzo, Armando Traferri, presentó un proyecto de ley que pretende eliminar, de manera progresiva, el uso, distribución y comercialización de la vajilla descartable compuestos “por cualquier variedad de plástico”. El mismo tiene por objetivo reducir las grandes cantidades de plástico que hoy, según varios estudios científicos, ya se encuentran presentes en aguas del Paraná.

El proyecto consta de ocho artículos y es pensado al corto y mediano plazo, ya que primeramente se “prohíbe el uso de las vajillas descartables producidas, en su integridad, con cualquier tipo de plástico” a partir del 1 de enero de 2023. A partir de dicha fecha, sólo se podrá “distribuir y comercializar” loza descartables fabricadas en, al menos, un 51 por ciento de materiales biodegradables.

La eliminación total de la vajilla descartable producida con cualquier tipo de plástico, tendrá como objetivo el 2030. Ya que, a partir del primero de enero de ese año y acorde al artículo seis del texto, “se prohíbe en Santa Fe el uso, distribución, comercialización y entrega de vasos, platos, copas, tazas, cubiertos, bandejas alimentarias y sorbetes descartables, que no estén compuestos en su integridad material 100% biodegradable”.

Así mismo, en el proyecto también estipula que el Ministerio de Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente trabaje en conjunto con el Ministerio de Producción, quienes “deberán desarrollar estrategias y acciones concretas, tales como planes programas, convenios, investigaciones, campañas con el objeto de incentivar la producción y el consumo responsable de productos y objetos fabricados con materiales biodegradables a fin de disminuir progresivamente su uso”.

Por su parte Traferri opinó sobre el tema y al momento de presentar su propuesta visibilizó que “se estima que ocho millones de toneladas de pla?stico se arrojan al mar anualmente. Casi la mitad de todo el pla?stico producido se usa para crear productos de un solo uso o que tienen una vida u?til menor a los 3 an?os, con una conclusio?n ma?s que sugerente: la contaminacio?n por pla?sticos es un problema creado durante el tiempo de una sola generacio?n. A pesar de que la trayectoria actual de crecimiento de los pla?sticos muestra que la crisis empeora, podemos cambiarla con un solo enfoque, transversal a todos los sectores: asumir responsabilidades”.

Números que alarman

Acorde a una investigación llevada a cabo por Martín Bettler, investigador adjunto del Conicet en el Instituto Nacional de Limnología (Inali, Conicet-UNL), lleva adelante estudios que han arrojado resultados preocupantes: detectaron un alto índice de contaminación por plástico en los cursos de agua del Paraná, la Laguna Setúbal, cercana a la ciudad de Santa Fe, y en cauces cercanos. “Las botellas y otros residuos plásticos son extremadamente abundantes; sin embargo como sociedad aún no vemos el problema en su total magnitud y no lo asociamos con lo que realmente significa”, manifestó Blettler cuyo estudio arrojó una media de casi 100 botellas por kilómetro sobre las márgenes del río.

“La acción de los rayos UV, la fricción del agua y la arena, entre otros factores, degradan el macroplástico; lo fragmentan y lo transforman en microplástico de origen secundario. Esto quiere decir que antes fue otro producto ?por ejemplo botellas, bolsas plásticas y restos de telgopor? y que se ha reducido o desgastado hasta fragmentos menores a 5 milimetros”, señala un artículo referido al tema elaborado por el Conicet.

Además, Blatter, señaló en determinadas oportunidades como la presencia del plástico ha sido trasladada a la vida de los animales. El investigador analizó un grupo de sábalos, rayas y armados. En el caso de los sábalos, Blatter confirmó que “el 100 por ciento de los peces analizados tenían microplástico en su tracto digestivo”. Mientras que las rayas y los armados quienes arrojaron un número, mayor, de microplástico en su cuerpo. Sobre esto, Blatter, declaró, a Aire Digital, que “tres especies con distintas dietas muestran lo mismo y esto significa que el río está fuertemente contaminado por microplásticos, que a pesar de que no se ven a simple vista están ahí”.

Blatter también investigó la cantidad de plástico en el organismo de aves, sobre esto, detalló a diario El Litoral que “también se encontraron rastros de microplásticos en su organismo” y, además, hay material de plástico en sus nidos, “lo cual es muy interesante para ver la adaptación de ciertas especies a este elemento antropogénico que es introducido en el ambiente, tal es la magnitud de su presencia que las aves usan el plástico para construir sus nidos y criar a los pichones”.

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