La Carpa Blanca de Amsafe llegó este viernes a la ciudad de San Lorenzo, como parte de una recorrida provincial que ya lleva siete departamentos y que busca visibilizar el conflicto docente y sumar a la comunidad educativa. Con fuertes críticas a la gestión provincial, el colectivo docente continúa así con su plan de lucha.
“La carpa blanca es una estrategia más del plan de lucha”, explicó el dirigente Rodrigo Alonso durante un mano a mano con 11Noticias. Y agregó: “Motivó la necesidad de ir pensando nuevas estrategias que nos permitan, por un lado, poder visibilizar los reclamos que llevamos adelante las trabajadoras y los trabajadores de la educación, y poder buscar estrategias que permitan que la comunidad educativa nos pueda acompañar”.
La iniciativa, que recupera un símbolo histórico de la resistencia docente de los años 90, se desarrolla en el Campo de la Gloria con actividades pedagógicas, culturales y espacios de debate. Según destacó Alonso, uno de los objetivos centrales ya se está cumpliendo: “Estamos viendo cómo en cada lugar no solamente la carpa aglutina a las maestras, los maestros, los profesores, sino también la comunidad educativa que se va apropiando de un reclamo que no tiene que ver exclusivamente con una cuestión sectorial”.
En esa línea, el dirigente remarcó que la discusión de fondo apunta al modelo educativo: “Tene que ver con pensar una escuela pública distinta, en pensar qué es necesario para mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje: que el docente esté bien pago, que haya buenas condiciones laborales, buenas condiciones edilicias, infraestructura, recursos, capacitación gratuita”.
Sin embargo, advirtió que uno de los objetivos aún no se logra: “Está faltando otro, que el gobierno de la provincia empiece a escuchar”. En ese sentido, desde el gremio sostienen que la administración provincial conoce el escenario que atraviesan las escuelas, pero cuestionan la orientación de las políticas. “El gobierno sabe cuál es la realidad que tenemos los docentes, sabe la realidad de la escuela pública, sabe el malestar”, afirmó Alonso.
Y fue más allá: “Lo que sí ha tomado es una definición política: ajustar a los trabajadores, enfrentarse a las maestras, los maestros, los profesores, a los activos y a los jubilados”.
Para el dirigente, se trata de un rumbo ya conocido: “Es un camino equivocado, porque este camino ya se aplicó en la provincia en la década de los noventa. Y en los noventa lo que pasó fue que se fragmentó el sistema educativo, los docentes estábamos con salarios muy por debajo de la línea de la pobreza, buscando otro trabajo, los institutos vacíos. Exactamente lo mismo, con un impacto muy negativo en los procesos de aprendizaje”.
“El vínculo está roto”
La relación con el gobierno provincial atraviesa uno de sus momentos más tensos. “El vínculo está roto, no hay vínculo”, sostuvo Alonso. Y explicó: “Estamos en dos veredas totalmente distintas. Un gobierno que está parado en una vereda signada por el ajuste, por el maltrato, por la mentira”.
En ese sentido, recordó promesas incumplidas: “dijeron que íbamos a tener cláusula gatillo, que le íbamos a ganar a la inflación, que iban a respetar los derechos, los acuerdos paritarios. Y eso no pasó”.
Frente a esa postura, contrapuso la mirada del sector docente: “nosotros estamos en otra vereda, pensando que la escuela tiene que ser un lugar que garantice derechos”.
Además, cuestionó el énfasis oficial en la presencialidad: “La presencialidad es importante, pero no te garantiza que vos aprendas. Porque si no, con el simple hecho de cruzar el umbral de la escuela ya aprenderías. Y la verdad es que no”.
Escuela y crisis social: “No es una cajita de cristal”
Alonso también puso el foco en el contexto social que atraviesa a las instituciones educativas. “La escuela no es una cajita de cristal, es una institución de la sociedad y en la escuela se refleja lo que pasa en la sociedad”, señaló.
Como ejemplo, mencionó el aumento de la demanda alimentaria: “Aumentó el 30% el pedido de raciones de comedor y copa de leche. Muchas veces, esos chicos, esas niñas, la única comida que tienen es esa”.
En relación a hechos de violencia recientes, expresó: “Lo vivimos con mucha preocupación, con dolor. Pero también tiene que ser un llamado a la reflexión”. Y advirtió: “la violencia de afuera también ingresa”.
“Nos quieren hacer creer que voy a solucionar todos los problemas llamando al 911. Y la discusión es qué hiciste antes, qué herramientas le diste al docente para prevenir, y qué hacés después”, cuestionó.
“Hay que discutir otro modelo educativo”
Con todo, Alonso plantea la necesidad de reformular el sistema educativo y graficó la situación en el nivel secundario: “Los profes damos horas cátedra, termina una hora y salimos corriendo a otra escuela. ¿Qué espacio tenés para dialogar con tus estudiantes?”.
Alonso advirtió sobre el rumbo de las políticas educativas y criticó que “el salario docente está cada vez más ligado a la productividad”. Y detalló: “vos te enfermás y vas a trabajar igual, te pagan un plus; te capacitás en lo que ellos te dicen, otro plus; hacés extensión horaria, otro plus. Fijate cuál es la visión: una escuela como empresa”.
En ese sentido, también cuestionó los vínculos con organizaciones externas: “Todos los acuerdos con fundaciones educativas que lo que menos les interesa es defender la escuela pública”.