Tomi tiene 3 años, es de Timbúes y nació con parálisis cerebral, una condición que afecta su movilidad y su habla. Su familia recibió una oportunidad única, fue aceptado para someterse al tratamiento con Cytotron en Monterrey, México, una terapia innovadora que estimula las neuronas y podría mejorar notablemente su calidad de vida.
El tratamiento cuesta alrededor de 40 mil dólares, por lo que sus padres continúan con una campaña solidaria para poder cumplir este sueño. “Si 27 mil personas donan mil pesos cada una, podemos lograrlo”, expresó Claudia, su mamá, en un emotivo mensaje difundido en redes sociales.
Además cabe destacar que están realizando diferentes eventos para juntar el dinero. El domingo 21 de septiembre en Timbúes habrá una pruebas de riendas en Av 16 de julio y España, a partir de las 9:00 desfile en la apertura del predio.
Para participar contactarse con Lautaro Rosales: 3476396516
La organización no se responsabiliza por daños dentro o fuera del predio.
Sobre Tomi
El niño nació con encefalopatía crónica evaluativa, una severa condición neurológica que le generó parálisis cerebral y afecta su movilidad y su habla.
El tratamiento al que deben acceder estimula neuronas y ya ha demostrado resultados positivos en otros niños con patologías similares. En la región hay más de 5 niños que viajarán para poder realizar este tratamiento.
Claudia, su mamá, compartió su historia con una mezcla de dolor y esperanza: “En mi familia somos cuatro, vivimos solos, siempre luchando para sacar adelante a Tomi. Él nació con encefalopatía crónica evaluativa, parálisis cerebral, por falta de oxígeno durante el parto. Me dejaron tanto tiempo en trabajo de parto que el nene salió todo morado. Yo tenía 19 años, era mamá primeriza, no entendía nada, fue una pesadilla”.
“Hoy en día, Tomi se puede sentar solo, hace poquito empezó a agarrar objetos, pero no habla todavía. Lo más triste es que cuando va a la escuela vuelve frustrado, porque él ve a los otros nenes y entiende todo, pero no puede caminar ni hablar”, cuenta Antonela, quebrada por la emoción.
La esperanza apareció cuando Claudia conoció el tratamiento mexicano al ver un documental y luego los casos cercanos. “Yo vi la historia de Luca y después la de Milo, y no lo podía creer. Empecé a investigar y supe que este tratamiento le podría cambiar la vida a mi hijo”, contó.