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Recreativo F.C. de Granadero Baigorria hay una tradición que se renueva cada temporada y que genera sonrisas, emoción y recuerdos imborrables entre los más pequeños. Se trata de la mascota del
Mini Recre, un peluche que acompaña a los niños de entre 4 y 6 años y que, cada semana, visita la casa de uno de ellos para compartir momentos especiales junto a su familia.
La iniciativa forma parte de las actividades formativas que impulsa el club desde hace años. Según contó Mónica, integrante de la comisión directiva, la propuesta busca fortalecer los vínculos entre los chicos y generar un mayor sentido de pertenencia con la institución.
“Es un ritual que hacemos todos los años. Los chicos se llevan la mascota a su casa, comparten el fin de semana con ella y después nos mandan fotos durmiendo, comiendo, jugando o paseando con el muñeco. La felicidad que les provoca es algo hermoso”, relató a 11Noticias.
La mascota no tiene un nombre fijo. Aunque en el club la conocen como la Mascota del Mini Recre, cada niño que la recibe le pone el nombre que más le gusta y la incorpora a sus aventuras durante esos días, convirtiéndola en una compañera más de juegos.
Este año, además, la tradición sumó un detalle especial. La mascota dejó momentáneamente los colores del club para vestir la camiseta de la Selección Argentina. Detrás de ese gesto hubo una historia cargada de amor y compromiso.
La encargada de confeccionar la pequeña camiseta fue Silvia, abuela de cuatro chicos que forman parte de Recreativo F.C. Ante la necesidad de adaptar una camiseta al tamaño del peluche, decidió tomar una camiseta de Argentina de sus nietos, desarmarla y confeccionarla especialmente para la mascota.
“Se ofreció enseguida. Desarmó una camiseta que tenía de los chicos y la transformó para que le quedara perfecta. Fue un gesto muy lindo que nos emocionó mucho”, destacó Mónica a este medio.
Cuando la mascota regresa al club después de cada visita, también deja un recuerdo para el niño que la recibió. Como agradecimiento, entrega una medalla personalizada que recuerda que compartió unos días junto a ella.
La elección del próximo anfitrión también forma parte de un juego. Durante las actividades, la profesora utiliza una dinámica similar al tradicional “pato ñato”, y el niño elegido por la mascota es quien tendrá la oportunidad de llevársela a casa.
Más allá de esta entrañable iniciativa, Recreativo F.C. continúa enfrentando desafíos importantes. El club, que nació en 2015 y ya lleva once años de trabajo formativo, no cuenta con predio propio y debe alquilar distintos espacios para entrenar y desarrollar sus actividades.
Durante 2024 participó en la Liga Sanlorencina, pero las dificultades económicas y la imposibilidad de renovar los permisos necesarios para competir impidieron continuar en la competencia durante esta temporada. Aun así, desde la institución siguen apostando al trabajo con los chicos y a la construcción de valores a través del deporte.
“Tratamos de generar pertenencia aunque no tengamos un lugar propio. Estas actividades tienen un valor enorme porque ayudan a construir ese sentido de familia que queremos para el club”, concluyó Mónica.