El Ministerio de Salud de Santa Fe confirmó el fallecimiento de un bebé de un mes de vida de Villa Gobernador Gálvez a causa de coqueluche, conocida como tos convulsa. El caso se registró en el último informe epidemiológico, que detalla que el niño también presentaba meningitis por Streptococcus pneumoniae.
Según el Boletín Epidemiológico, el bebé no había recibido la vacuna contra la pertussis porque todavía no se encontraba dentro del rango etario para su aplicación. Además, la madre no contaba con la dosis correspondiente durante el embarazo, una estrategia de prevención clave para proteger a los recién nacidos.
Hasta la semana epidemiológica del 8 de noviembre, Santa Fe registró 207 casos sospechosos de coqueluche, con 30 confirmaciones y 8 casos probables. Del total de positivos, 24 corresponden al departamento Rosario, 4 al departamento La Capital, uno al departamento General López y uno al de Caseros.
La directora de Promoción y Prevención del Ministerio de Salud provincial, Analía Chumpitaz, advirtió sobre la disminución en los niveles de vacunación y la necesidad urgente de recuperar coberturas. “Ha habido una disminución en la cobertura de inmunizaciones en todo el mundo luego de la pandemia. El descenso sigue. Necesitamos vacunar por la cuestión colectiva porque así evitamos la enfermedad”.
También enfatizó la importancia de la detección oportuna, “Si hacemos rápidamente el diagnóstico, se puede comenzar el tratamiento con antibióticos y una quimioprofilaxis para el entorno de contactos”.
La funcionaria recordó que la vacunación no solo protege individualmente, sino que evita la circulación de la bacteria y protege a los bebés más pequeños, quienes son los más vulnerables. “Si me vacuno y tengo 11 años, también puedo evitar que se enferme mi entorno más cercano, y quizás ahí tengo un hermanito pequeño que puede tener una enfermedad grave”.
El coqueluche (o tos convulsa) es una enfermedad respiratoria altamente contagiosa causada por la bacteria *Bordetella pertussis*. Afecta especialmente a bebés menores de 6 meses, puede presentarse en formas leves o graves y aparece en ciclos cada 3 a 5 años, con mayor incidencia en invierno y primavera. Es una enfermedad prevenible mediante vacunas que incluyen el componente pertussis, como la triple, cuádruple o quíntuple bacteriana.
Se transmite por gotitas al toser o estornudar, y los síntomas comienzan entre 7 y 10 días después del contagio, con fiebre, secreción nasal y tos, que luego se vuelve intensa y convulsiva. Puede causar complicaciones como neumonía, convulsiones y daño cerebral. Sin tratamiento, el contagio puede durar hasta 3 semanas y la tos persistir entre 4 y 8 semanas.