El partido entre
Irán y Egipto por el Mundial 2026, programado para el 26 de junio en el Lumen Field de Seattle, se convirtió en uno de los encuentros más polémicos de la fase de grupos. El compromiso había sido designado por la sede estadounidense como el denominado
"Pride Match" o Partido del Orgullo, una iniciativa impulsada por la ciudad desde 2024.
Cuando Seattle fue confirmada como una de las sedes de la Copa del Mundo, el comité organizador decidió vincular uno de los encuentros del torneo con las actividades del Mes del Orgullo LGBTQ+, aprovechando que el partido coincidía con el tradicional fin de semana de celebraciones que se realiza cada año en la ciudad.
Sin embargo, el sorteo realizado en diciembre de 2025 determinó que los protagonistas fueran Irán y Egipto, dos países donde las relaciones entre personas del mismo sexo se encuentran penalizadas por la legislación vigente.
Pocos días después del sorteo, la Federación Egipcia de Fútbol manifestó públicamente su rechazo a cualquier actividad vinculada al apoyo de la comunidad LGBTQ+ durante el encuentro. Posteriormente, representantes iraníes también expresaron su postura ante la FIFA.
La polémica creció a medida que se acercó la fecha del encuentro y generó interrogantes sobre los eventos paralelos previstos en Seattle, ciudad que cada año organiza uno de los desfiles del orgullo más importantes de Estados Unidos.
El denominado Pride Match fue impulsado por las autoridades locales debido a que el fin de semana del 27 y 28 de junio coincide con el aniversario de las protestas de Stonewall de 1969 en Nueva York, consideradas un punto de partida en la lucha por los derechos de la comunidad LGBTQ+.
Ante la controversia, la FIFA aclaró que el encuentro no forma parte oficialmente de una iniciativa del organismo. El presidente Gianni Infantino señaló que se trata de un partido del Mundial disputado en Seattle y que las actividades vinculadas al orgullo son organizadas por entidades externas a la Copa del Mundo.
No obstante, la FIFA ratificó que las banderas arcoíris y otros símbolos vinculados a la diversidad sexual están permitidos dentro de los estadios según el Código de Conducta del Mundial 2026.
El comité organizador de Seattle también mantuvo su postura inicial y confirmó que las actividades relacionadas con el orgullo seguirán adelante durante esos días, reafirmando el mensaje de inclusión y visibilidad que impulsó la ciudad desde antes del sorteo mundialista.