El conflicto salarial entre el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) y las cámaras empresarias de la flota tangonera suma un nuevo capítulo de tensión. Pese a las sucesivas reuniones llevadas a cabo durante los últimos días, las negociaciones se encuentran estancadas ante la firme decisión de las compañías de no enviar los buques a la zona de pesca (específicamente la zona norte 41) hasta que el gremio acepte sus condiciones.
Juan Navarro, secretario de Pesca a nivel nacional del SOMU, apuntó duramente contra el sector empresario y aclaró la postura de los trabajadores. “Nosotros no decretamos ningún paro ni instamos a la gente a no salir a navegar. La gente puede salir, la idea es seguir negociando con los barcos en el agua hasta llegar a un acuerdo”, afirmó el dirigente, desligando al sindicato de la inactividad de la flota.
Para Navarro, la paralización de la actividad es una maniobra extorsiva. “Hoy la herramienta de presión es por parte de las empresas, están jugando con la necesidad de la gente. Quieren hacer lo mismo que el año pasado, esto es un lockout patronal”, sentenció.
En un comunicado emitido por la conducción nacional dirigida por Raúl Durdos, resaltan que “esta entidad sindical NO está tomando ninguna medida de acción directa, que la situación económica actual nos lleva a sostener la actividad mientras se sigan las negociaciones con el objetivo de alcanzar un acuerdo”.
Los costos del combustible a cargo de los marineros
La traba principal en la negociación radica en la conformación del salario y el valor del dólar atado a la producción. El SOMU accedió a aceptar las nuevas tablas salariales liquidadas al 90%, pero rechaza tajantemente la exigencia de las empresas de incluir dentro de ese porcentaje los rubros fijos que ya están garantizados por convenio.
“Quieren las tablas al 90% pero absorber el básico de navegación, el artículo 33 que cubre las horas extras para llegar a las 12 horas de trabajo, la ropa y la bodega completa”, detalló Navarro. Además, reveló que las empresas argumentan falta de rentabilidad y buscan trasladar los costos operativos a la tripulación: “Nos tiraron que no les era rentable por los aumentos del combustible y pretenden que lo termine pagando el marinero”.
Para refutar esta supuesta falta de rentabilidad, desde el gremio exponen el caso de Pescargen. “Tienen un solo barco, lo sacaron a la pesca respetando el convenio y los números les dan. Las grandes empresas tienen diez o quince barcos y dicen que no les dan los números”, ironizó el secretario de Pesca.