La histórica fábrica de vajillas y accesorios de mesa de porcelana de Capitán Bermúdez, Faiart Argentina SA (Verbano), vuelve a enfrentar dificultades en medio de la fuerte caída del consumo interno y crisis productiva que afecta al país. Desde la firma decidieron avanzar con una “reestructuración” que implica una reducción de alrededor del 30% del personal actual, recorte que necesitan para poder seguir operando, según aducen desde la dirección de la empresa.
En este marco, desde hace algunos días la firma inició un proceso de retiros voluntarios que pretende alcanzar al menos a unos 30 trabajadores, sobre un total de 105 empleados con los que cuenta actualmente la planta entre personal administrativo, operadores y técnicos que garantizan el proceso de producción.
Por el momento no se habla de despidos y aseguran que los retiros dependen de la voluntad de cada uno de los trabajadores, aunque aseguran que la situación es angustiante y deriva de la apertura de las importaciones, la caída del poder adquisitivo y la baja del consumo, que afecta en general al sector industrial.
La situación económica es tan compleja que incluso este mes la firma aún no pudo pagar la totalidad de los salarios de abril. Hasta el momento se abonó el 70% y se espera que la semana próxima se efectúe el pago del 30% restante.
A pesar de la intención clara de reducir la su planta y las dificultades que atraviesa, la intención de la empresa sería continuar con la producción y en ningún momento, al menos por el momento, se evaluó la posibilidad de bajar las persianas. Ya a mediados del año pasado Verbano había tenido dificultades para abonar el aguinaldo.
Cabe recordar que Verbano, una empresa con más de 70 años de historia en Capitán Bermúdez y única en su tipo en el país, atravesó serias dificultades para sostenerse en funcionamiento durante toda la última década. En 2016, con la apertura de importaciones y la caída del mercado interno empezaron los primeros inconvenientes, que se profundizaron en 2020 con la llegada de la pandemia de coronavirus.
En octubre de ese año un grupo inversor, con Gerardo Glusman a la cabeza, se hizo cargo de la firma y auguraba un futuro prometedor. Incluso hasta finales del año pasado el propio director de Verbano anticipaba la posibilidad de crecimiento en la producción y de ganar nuevos mercados. A pesar de ese optimismo, la realidad golpea nuevamente a la empresa